domingo, 20 de octubre de 2013

Visita "inesperada". (2)

Cogió el telefonillo y dejó salir un suave ¿Sí?
-Buenas noches, Detective Watson.- dijo una voz ruda, fuerte y bastante decidida.
¿Detective? Sin pensarlos dos veces Elisa abrió. Pocos minutos después sonó el timbre de su casa, abrió, obviamente debía ser el detective.
-Hola, muy buenas noches, Detective Watson.- Volvió a repetir aquel hombre, con aquella voz ruda, fuerte y bastante decidida, pero esta vez también pude ver su figura. Alto, corpulento, ojos negros, pelo de igual color, piel clara, muy clara, tanto, que incluso en la oscuridad del pasillo se notaba perfectamente su rostro.
Enseguida se le pasó por la cabeza una pregunta ridícula, ¿por qué no había encendido la luz?. Elisa, este no es el mejor momento para tus preguntas sin sentido, se dijo a si misma.
-Buenas noches Detective, Elisa Brooks.
-Han llamado a la comisaría, advirtiendo de unos gritos que provenían de este piso, señora, ¿ocurre algo?
¿Tan rápido? Esto había sucedido minutos antes. ¿En este piso? Una confusión, incluso ella misma lo había llegado a pensar.
-Sí, yo también oí unos gritos, de mujer, agudos, muy agudos, pero no procedieron de este piso, aquí vivo sola y acabo de llegar de trabajar...- parecía que se estaba defendiendo de aquellas preguntas, como si realmente hubiese sido culpable. Así que comprendió su siguiente movimiento.
-Perdone, ¿podría pasar?
-Por supuesto.- dijo sin miedo, ella sabía que no era culpable de nada, no sabía bien de que le estaban "acusando", pero sabía que no era cosa suya.
Elisa encendió la luz, llevaba apagada desde que entró aquella noche. El detective entró en todas las habitaciones, revisando debajo de las camas, los armarios y cualquier posible escondite.
-Parece ser que tenía razón, todo está en orden, lo siento por las molestias...- iba diciendo mientras se acercaba al baño, de repente abrió la ducha y se cayó, se quedó más blanco incluso de lo que ya era.

                                     
                                                                                                    Gabriela Martín Quintero.








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